Las acusaciones lanzadas por Pedro Sánchez contra Rusia a raíz de la crisis de Ceuta han encontrado respuesta en Moscú. El Ministerio de Exteriores ruso ha emplazado al Ejecutivo español a abandonar las sospechas genéricas y aportar información concreta si considera que el país participó en una operación de desinformación relacionada con los movimientos migratorios.
El origen del nuevo choque está en la entrevista concedida este lunes por Sánchez a Cadena SER. Al analizar lo sucedido en Ceuta, el presidente planteó que la política internacional mantenida por España podría haber provocado acciones destinadas a desestabilizar al país mediante la difusión de bulos.
Entre los Estados mencionados situó expresamente a Rusia e Israel. Sánchez relacionó esa posibilidad con las posiciones de su Gobierno ante la invasión rusa de Ucrania y la guerra en Gaza, que calificó de "valientes".
Entre los Estados mencionados situó expresamente a Rusia e Israel
Un día después, la diplomacia rusa ha reclamado explicaciones a Madrid. María Zajárova, portavoz del Ministerio de Exteriores, sostiene que una acusación de estas características necesita datos que puedan ser comprobados y no únicamente declaraciones políticas.
Reclama fechas, nombres y cifras
Moscú reclama, en concreto, fechas, nombres, cifras o cualquier otro elemento que permita examinar las sospechas españolas. Sin esa información, Zajárova considera imposible mantener un debate serio sobre una hipotética intervención rusa. "Simplemente no hay nada de qué hablar", ha señalado, según Interfax.
La portavoz también ha cuestionado la forma en la que el Ejecutivo español ha actuado. Rusia sostiene que existen mecanismos diplomáticos y canales específicos para comunicar incidentes relacionados con ciberataques o interferencias, pero afirma que Madrid no los utilizó antes de trasladar públicamente sus sospechas.
La portavoz también ha cuestionado la forma en la que el Ejecutivo español ha actuado
Para Zajárova, la ausencia de información concreta hace que el señalamiento pueda dirigirse indistintamente contra Rusia o contra cualquier otro país. Moscú deja así la pelota en el tejado del Gobierno: si España considera que existe una operación rusa, deberá aportar elementos que permitan investigarla.
Las relaciones entre ambos gobiernos ya habían sumado un episodio de tensión por Ceuta antes de las declaraciones de Sánchez. A finales de julio, el viceministro ruso de Exteriores, Alexander Gruskó, utilizó la crisis para cargar contra la política migratoria comunitaria, que calificó de «colapso» de la estrategia seguida durante años por la Unión Europea.
Gruskó añadió entonces otro reproche directamente dirigido a Madrid. Aunque expresó su confianza en que España consiguiera encauzar la situación, sostuvo que el Gobierno podría haber dedicado a reforzar su propia seguridad recursos económicos destinados a Ucrania.