
RTVE aumenta en 1,2 millones el presupuesto del Benidorm Fest pese a renunciar a Eurovisión
Más dinero público para el Benidorm Fest: RTVE sube el presupuesto aunque España no irá a Eurovisión
En poco más de una semana arranca el Benidorm Fest 2026. Será la quinta edición y la primera que no servirá para elegir representante en Eurovisión. Todo como consecuencia directa de una decisión política de RTVE.
En diciembre, la cadena pública anunció su retirada de Eurovisión por la participación de Israel. RTVE lo justificó hablando de "genocidio en Gaza” y de supuestos incumplimientos de normas. Una posición ideológica que rompe con la neutralidad que se espera de un ente público.
Pese a abandonar Eurovisión, RTVE destinará 3,89 millones de euros al Benidorm Fest 2026. La cifra solo incluye gastos externos, sin contar medios propios. Es decir, más dinero para un festival sin proyección internacional.
El presupuesto aumenta en más de 1,2 millones respecto a 2025. Ese año ganó Melody, última representante española en Eurovisión. Ahora el certamen pierde su razón de ser original.

Los datos figuran en el portal público de contrataciones de RTVE. En él aparecen también otros grandes desembolsos en programas recientes. Algunos superan ampliamente los cinco millones de euros.
RTVE intenta reforzar el festival con nuevos presentadores y un premio de 150.000 euros. También incorpora un nuevo trofeo y acuerdos con Spotify y Univision. Medidas orientadas a compensar la salida del escaparate europeo.
En definitiva, el Benidorm Fest 2026 se consolida como otro ejemplo de en qué se están destinando los impuestos de los ciudadanos. Millones de euros para un festival que ya ni siquiera cumple su función principal, que era representar a España en Eurovisión. Mucho gasto público para un escaparate sin premio y sin retorno real.
Mientras tanto, ese dinero no va a problemas estructurales que sí afectan directamente a los ciudadanos. La sanidad pública sigue saturada, las listas de espera se alargan y muchas infraestructuras básicas se encuentran en estado deficiente. A esto se suman los daños provocados por los incendios o el deterioro constante de las vías ferroviarias.
La prioridad, sin embargo, parece ser financiar eventos culturales de dudosa utilidad. Festivales sin objetivo, sin impacto internacional y sin resultados. Un modelo de gasto público que refleja una clara desconexión entre las necesidades reales del país y las decisiones de quienes gestionan el dinero de todos.
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