
El rostro de Pedro Sánchez sigue dando que hablar tras las nuevas imágenes
Las fotografías del presidente de su físico preocupa a algunos tras el gran deterioro
Pedro Sánchez sigue estando en boca de todos. El presidente del Gobierno visitaba ayer una escuela infantil en Getafe. Lo hacía justo después de un tenso pleno en el Congreso de los diputados.
La oposición ha puesto en apuros a Pedro Sánchez con los casos de corrupción que cercan al presidente del Gobierno. La imagen de Sánchez es cada vez más comentada. Más delgado, con unos pómulos muy marcados, además de contar con maquillaje.

A esto hay que añadir las arrugas en su frente y unas bolsas y ojeras que destacan en su mirada. Lo cierto es que no es la primera vez que el rostro de Sánchez acapara los focos. Pero cada vez es más notorio el desgaste del presidente en su rostro, que ni el maquillaje es capaz de ocultar.
La realidad es que las expresiones de Sánchez también vienen dadas por los duros y tensos momentos que vive. Por un lado, su mujer, imputada por cinco supuestos delitos. Su hermano, de quien recientemente se ha sabido que supuestamente residía en la Moncloa tributando en Portugal.
Y a todo esto hay que añadir la delicada situación que cerca al PSOE, con Santos Cerdán en prisión. Koldo y Ábalos en el foco de la justicia.
Todo ello sin olvidar que Sánchez tiene la legislatura en manos de Junts. Y que no tiene ni siquiera los presupuestos generales aprobados porque ni los ha llevado a la Cámara baja.

Todo esto podría estar pasando factura al presidente del Gobierno en lo físico. De hecho, uno de los puntos de inflexión donde se hizo notorio el desgaste del presidente fue en aquella rueda de prensa en Ferraz. Ocurrió cuando comenzó a destaparse el caso que ha terminado por llevar a Santos Cerdán a la cárcel.
Entonces, muchos comentaron el marcado maquillaje que perfilaba su rostro. En aquel momento, fueron decenas de expertos quienes valoraron la situación que el presidente vivía y que su cara reflejaba.
Mientras todo esto ocurre, Sánchez sigue con su agenda. Cuando tiene que acudir a algún acto y tiene que estar a pie de calle, Sánchez nota en sus carnes la crispación de buena parte de la sociedad española contra él.
Gritos, insultos y abucheos acompañaron ayer también al presidente a su llegada y salida de Getafe. Un reflejo del hartazgo ante su gestión de las informaciones que a diario se publican sobre él.
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