
La ridícula excusa del PSOE para tapar el fallo de las pulseras
Igualdad se escuda en excusas y pospone explicaciones por miedo a admitir su culpa
El PP lo tuvo claro: el gran tema debía ser el apagón del sistema de las pulseras antiagresores. Ese fallo dejó desprotegidas a mujeres que confiaban en estar seguras. Sin embargo, el Gobierno evita asumir responsabilidades y se limita a culpar a la oposición.
La primera sesión de control tras conocerse los errores mostró la inquietud del Ejecutivo. Los populares insistieron en que el sistema fracasó y puso vidas en riesgo. Desde la izquierda, todo eran excusas, desvíos y acusaciones al PP.

Ana Redondo, ministra de Igualdad, se escudó en que todo eran bulos. No quiso dar explicaciones reales y señaló al PP de usar a las víctimas. En vez de dar la cara por los cientos de víctimas que se han quedado desprotegidas debido a la misma gestión de siempre.
Redondo reconoció que hubo problemas en la migración de datos de Telefónica a Vodafone. Pero insistió en que las alertas estaban controladas. Mientras tanto, nadie aclara cuántos casos quedaron archivados por el fallo.
El PP exigió respuestas concretas y denunció propaganda vacía. La diputada Silvia Franco habló de violencia institucional desde el Gobierno. La ministra, en lugar de asumir, prometió explicaciones futuras en el Senado.
Bolaños tampoco asumió responsabilidades. El ministro de Justicia estaba al tanto de las advertencias del CGPJ desde hacía meses. Aun así, se refugió en declaraciones del Observatorio para intentar tapar lo que todo el mundo ya sabía.
La Fiscalía primero reconoció los fallos. Después rebajó su importancia con un comunicado de urgencia para no asumir tanta culpa y una vez más salir impunes atacando a otros. Una rectificación aplaudida por el Gobierno como si fuera un triunfo.
Todo el mundo lo detectó menos ustedes
Miguel Tellado fue contundente. Recordó que la negligencia del Ejecutivo puso en riesgo a mujeres reales. El PP exigió dimisiones inmediatas por una gestión desastrosa de aquellas supuestas feministas.
Desde el PSOE, la respuesta fue atacar a la competencia sin pedir perdón. Patxi López llegó a decir que ninguna mujer se ha quejado. Un desprecio intolerable a las víctimas que sí temieron por su vida.
El comodín de la izquierda fue Vox. Cada réplica socialista trataba de desviar hacia los pactos del PP. Pero Pepa Millán les recordó las excarcelaciones de violadores gracias a su ley estrella.
Otros diputados recordaron la hipocresía del PSOE. Señalaron los escándalos de prostitución que salpican a sus filas. Y denunciaron cómo Montero presume de feminismo mientras oculta las facturas que la dejan en evidencia.
La izquierda nunca asume nada. Ni con el sí es sí, ni con las pulseras, ni con sus corruptelas. Jamás piden perdón, nunca dimiten, pero exigen dimisión inmediata a cualquiera que no piense como ellos.
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