La situación de Fernando Grande-Marlaska dentro del Gobierno vuelve a estar en el centro de todas las miradas. La polémica por su ausencia en el funeral de los dos guardias civiles fallecidos en Huelva y los abucheos que recibió este miércoles en la Academia de Baeza han terminado de disparar el nerviosismo dentro del Ejecutivo, donde cada vez cuesta más entender por qué Pedro Sánchez sigue manteniéndolo al frente de Interior.
En el entorno político y mediático de Moncloa hace tiempo que se habla del desgaste acumulado por Marlaska tras varias crisis durante los últimos años. De hecho, distintas informaciones apuntan a que el propio ministro habría llegado a plantear su salida en anteriores ocasiones, aunque Sánchez siempre habría rechazado esa posibilidad. Mientras tanto, dentro del PSOE hay dirigentes que reconocen en privado que la gestión de esta última polémica ha empeorado todavía más el ambiente.
La polémica con la Guardia Civil golpea de lleno al PSOE andaluz
La tensión aumentó todavía más después de las palabras de María Jesús Montero, que calificó como un “accidente laboral” la muerte de los dos agentes durante un acto de campaña en Andalucía. Las declaraciones provocaron críticas inmediatas desde asociaciones policiales, sindicatos y parte de la oposición.
A eso se sumó la ausencia de Marlaska en el funeral celebrado en Huelva, una decisión que muchos dentro y fuera de la Guardia Civil consideran un grave error político y simbólico. El ministro defendió después que Interior sí estuvo representado institucionalmente, aunque las explicaciones no han servido para rebajar el malestar.







