La corrupción socialista se filtró con fuerza en República Dominicana, convirtiéndola en el epicentro de una red que involucra a varios actores internacionales. De acuerdo con las investigaciones de la UCO, la denominada "trama de Hidrocarburos" ha dejado al descubierto una operación de lavado de dinero en la que participan funcionarios de alto rango del Gobierno de Sánchez.
Aunque la investigación comenzó señalando al empresario Víctor de Aldama como el centro de la trama, pronto se descubrió que se trataba de una red mucho más amplia. Este entramado está compuesto por una serie de empresas ficticias y testaferros de diversas nacionalidades: dominicanos, españoles, italianos, estadounidenses y venezolanos. Y en esta cadena, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez juega un papel crucial.
El modus operandi de la "Trama" se sostiene en un entramado de empresas en República Dominicana, cuya principal actividad aparentemente es el negocio de distribución de fármacos y material sanitario. Sin embargo, este sector se expandió rápidamente a otros campos como la construcción e inmobiliarias, facilitando el lavado de dinero procedente de actos de corrupción. El hecho de que la pandemia del COVID-19 haya sido utilizada como excusa para iniciar estas operaciones ilustra hasta qué punto se manipula la crisis para fines oscuros.

Las empresas involucradas en este escándalo son varias, entre ellas Megalab, Pronalab, Eurofins Histolog, GSI Dominicana y otras. Que operan bajo la tutela de César Moreno e Ignacio Díaz Tapia, agentes directos de De Aldama. Estos personajes no solo gestionan las operaciones locales, sino que también mantienen vínculos con personajes claves del régimen venezolano.
El espía de Nicolás Maduro, Jorge Brizuela, tiene un papel relevante en esta red. Especialmente en la gestión de Pronalab, una de las principales empresas implicadas. Como lo ha explicado la investigadora Maibort Petit.
Sin embargo, la corrupción no se detiene en estas compañías. Otras, como Cavatec, Nahialab, y Nahiaparma, están igualmente involucradas, todas ellas bajo la supervisión de socios de De Aldama y del exministro José Luis Ábalos.








