Las elecciones autonómicas del pasado 17 de mayo en Andalucía están empezando a visibilizar sus efectos secundarios. Y es que un importante número de parlamentarios, de uno y otro partido, deben dejar sus anteriores responsabilidades políticas para centrarse en su nueva labor como diputados en el Parlamento andaluz.
Una de ellas es Cristina Peláez, parlamentaria de VOX por la provincia de Sevilla y hasta este pasado sábado portavoz del Grupo Municipal de esta formación en el Ayuntamiento hispalense, labor que ha venido desarrollando durante los dos últimos mandatos.
En un gesto de cortesía política que, por otro lado, debería ser lo normal por simple educación y respeto, el alcalde de Sevilla, el popular José Luis Sanz, publicaba este pasado sábado un mensaje en su cuenta oficial de X donde, como máximo representante de la corporación municipal, deseaba “lo mejor en su nueva etapa en el Parlamento” a Peláez, a la que daba las “gracias” por su labor y trabajo durante todos estos años “en nombre de la ciudad de Sevilla y del Ayuntamiento, del que forman parte todos los concejales”.
Pero lo que debería haber sido una despedida normal y respetuosa, ha sido convertida por la extrema izquierda de Adelante, en un furibundo ataque con el que demuestran el visceral odio que destilan contra todo lo que tenga que ver con la formación de Abascal por nimio que sea.







