En el seno del Gobierno ha surgido un nuevo debate en torno a la posibilidad de establecer salarios mínimos diferenciados por comunidades autónomas. La polémica se reactivó después de que el Senado rechazara la semana pasada una propuesta de ERC que planteaba crear un SMI específico para Cataluña y elevarlo hasta los 1.460 euros mensuales. La iniciativa, que no era vinculante, solo recibió el apoyo de ERC y EH Bildu, mientras que PP, PSOE, Vox y UPN votaron en contra. Junts y el PNV se abstuvieron, una decisión especialmente llamativa en el caso de Junts, ya que meses antes había impulsado en el Parlament una iniciativa similar para fijar un salario mínimo catalán de 1.400 euros en 14 pagas.
Este posicionamiento ha reavivado las diferencias dentro del Ejecutivo entre el PSOE y Sumar. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha defendido recientemente que las comunidades autónomas podrían tener margen para mejorar el salario mínimo a través de la negociación colectiva, un mecanismo reforzado tras la reforma del Estatuto de los Trabajadores aprobada en mayo de 2024, que da prioridad a los convenios autonómicos y provinciales cuando resultan más favorables para los empleados.







