Según The New York Times, Nicolás Maduro habría hecho una propuesta desesperada a Washington durante el mandato de Donald Trump.
El dictador venezolano ofreció entregar el control del petróleo, el oro y otros recursos estratégicos a empresas de Estados Unidos. La propuesta incluía además romper lazos con China, Irán y Rusia, aliados que han sostenido al régimen en medio del aislamiento internacional. El objetivo era evitar una intervención militar de la administración Trump, que en esos años presionaba con sanciones y amenazas militares.
Maduro intentó abrir un canal de negociación secreta con funcionarios norteamericanos, pero el ofrecimiento fue rechazado sin contemplaciones. La Casa Blanca consideró que se trataba de un movimiento desesperado del régimen, incapaz de sostenerse ante la presión económica y diplomática.
Washington decidió mantener su ofensiva contra Caracas, reforzando las sanciones financieras y aumentando su despliegue militar en el Caribe.
El plan de Maduro fue calificado por analistas como una maniobra extrema, buscando salvar su permanencia en el poder a cualquier precio. La oferta no prosperó y el Gobierno de Trump intensificó el cerco contra el llamado Cártel de los Soles, vinculado al régimen chavista. El Departamento de Justicia acusó entonces a altos cargos venezolanos de narcotráfico, corrupción y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.

La administración estadounidense consideró que la ruptura de lazos con potencias como Rusia o Irán carecía de credibilidad y garantía real.








