Casi desde la misma noche electoral el pasado 17 de mayo en Andalucía, PP y VOX están inmersos en un cruce de declaraciones y en un intercambio de mensajes en redes sociales con los que marcan terreno e intentan posicionarse de cara a la conformación del próximo Gobierno que tendrá la Junta de Andalucía.
A Juanma Moreno no le salen las cuentas. Le faltan 2 diputados para alcanzar los 55 y, con ello, esa mayoría absoluta que le permitiría, como ya ocurrió la pasada legislatura donde obtuvo 58 escaños, no depender de nadie. Así lo decidieron los andaluces en las urnas.
Sin embargo, desde el PP-A defienden que los “150.000 votantes más” que el Partido Popular obtuvo el pasado 17-M en Andalucía, hasta alcanzar 1.730.000 votos, es un mandato claro de los andaluces para que Juanma Moreno tenga “la autonomía de contar con un gobierno monocolor en San Telmo”, en lo que parece un claro mensaje a VOX para que se abstengan en la investidura.
Mientras, en VOX, que se las prometían muy felices en la noche electoral con sus 15 diputados y sabedores de que el PP había perdido la absoluta, llevan días esperando,, sin suerte, que Juanma Moreno “levante el teléfono de una vez”, llame al candidato de la formación de Abascal, Manuel Gavira, y comiencen las negociaciones para conformar Gobierno. Así lo urgió hace pocos días el propio secretario general de VOX, Ignacio Garriga, pero también el propio Gavira en varias ocasiones, la última hoy mismo.
Y en medio de todo esto, este jueves se ha producido en el Ayuntamiento de Sevilla, donde gobierna el PP en solitario con el apoyo puntual de VOX, una situación que muchos interpretan como un aviso a navegantes del Partido Popular de Juanma Moreno.







