
Portugal decide entre la izquierda o la nueva derecha en unas elecciones inéditas
André Ventura, líder del partido Chega, llega a la cita con el respaldo del electorado más fiel
Portugal acude este domingo a las urnas para elegir a su próximo presidente. Lo hará en una votación decisiva y ajustada como no se veía desde hace décadas. La convocatoria marca un punto de inflexión en la política lusa, con una segunda vuelta que enfrenta dos modelos opuestos de país y de liderazgo.
Los portugueses deberán decidir si mantienen el rumbo político vinculado a la izquierda. O si apuestan por un giro a la derecha liderado por André Ventura. Se trata de la elección presidencial más reñida en más de cuarenta años, un escenario inédito que refleja la fragmentación del electorado nacional.
En cabeza de las encuestas se sitúa André Ventura, líder del partido Chega, que llega a la cita con el respaldo del electorado más fiel. Ventura obtuvo el 22,56 % de los votos en las últimas elecciones legislativas, resultado que convirtió a Chega en la segunda fuerza del Parlamento. Este ascenso consolidó al partido como un actor clave en el panorama político portugués y reforzó la figura de su líder a nivel nacional.
Los analistas destacan la capacidad de movilización de su base electoral, un factor determinante en una segunda vuelta marcada por la polarización.

En segunda posición y en empate técnico aparece el socialista António José Seguro, exsecretario general del Partido Socialista portugués. Seguro cuenta con una intención de voto cercana al 23 %, lo que anticipa un desenlace ajustado y una elevada participación electoral.
En la primera vuelta, António José Seguro lideró los resultados con el 30,6 % de los sufragios emitidos por los votantes. Por detrás se situó André Ventura, que alcanzó el 24,3 %, consolidando su posición como principal alternativa al bloque socialista.
El tercer lugar fue para João Cotrim de Figueiredo, candidato de Iniciativa Liberal, que obtuvo el 15,5 % de los votos. El bloque principal lo cerró el independiente Henrique Gouveia e Melo, con un 12,2 %, quedando fuera de la segunda vuelta presidencial.

Según la Constitución portuguesa, el presidente es elegido por sufragio universal directo y necesita superar el 50 % de los votos válidos. Al no alcanzarse esa mayoría absoluta en la primera vuelta, el país se encamina a un balotaje decisivo entre los dos candidatos más votados. Este escenario no se producía en Portugal desde hace más de cuatro décadas, lo que subraya la excepcionalidad del momento político actual.
La segunda vuelta se interpreta como un reflejo del cambio en el comportamiento electoral y del desgaste de los partidos tradicionales. La jornada electoral será seguida con atención dentro y fuera del país, ante el posible impacto del resultado en la política europea. Portugal se enfrenta así a una elección clave que definirá el rumbo institucional y político del país en los próximos años.
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