El ministro de Transformación Digital, Óscar López, podría ser imputado por la filtración de correos del abogado del novio de Ayuso. Juan Lobato, líder del PSOE en Madrid, implicó indirectamente a López en este caso, que ahora podría ser llevado al Tribunal Supremo. Lobato deberá confirmar que Pilar Sánchez Acera, jefa de gabinete de López, le envió los correos confidenciales.
Estos correos, supuestamente usados contra Ayuso en la Asamblea de Madrid, han generado una intensa polémica política y judicial. Sánchez Acera podría ser llamada a declarar y alegar que actuó siguiendo instrucciones directas de López en esta filtración.
Óscar López, exjefe de gabinete de Pedro Sánchez, asumió como ministro en 2024 y, como aforado, sería juzgado por el Tribunal Supremo. De ser imputado, López se sumaría a las investigaciones que ya implican al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Un informe de la UCO señala que García Ortiz tuvo un rol clave en la filtración de información sensible a medios de comunicación. Lobato admitió recibir desde Moncloa correos sobre el novio de Ayuso, pero se niega a revelar la conversación completa.

En una rueda de prensa, Lobato expresó su malestar por la exposición pública de la conversación y solicitó investigar su filtración. Lobato justificó acudir a una notaría para registrar mensajes, coincidiendo con la investigación contra el fiscal general del Estado.
El líder socialista defendió su decisión como personal y cuestionó a la notaría por una posible violación de la confidencialidad. En medio de este escándalo, Lobato enfrenta primarias del PSOE-M, donde busca revalidar su liderazgo ante posibles rivales.
Entre las posibles candidaturas está la de Sánchez Acera, quien podría competir directamente contra Lobato en las primarias. El caso suma tensiones al Gobierno, implicando a Sánchez Acera, estrecha colaboradora de López y figura clave en el PSOE madrileño.







