Pedro Sánchez trata de transmitir tranquilidad después de varios días especialmente complicados para el Ejecutivo tras la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero y las crecientes dudas de algunos socios parlamentarios sobre la continuidad de la legislatura.
El presidente aseguró este lunes estar "tranquilo" al ser preguntado por los periodistas durante un acto celebrado en Madrid, aunque en Moncloa preocupa cada vez más el desgaste político que está generando el caso y el cambio de tono que empiezan a mostrar algunos aliados habituales del Gobierno.
El PNV endurece el discurso contra Sánchez
Las declaraciones de Sánchez llegan apenas unas horas después de que el líder del PNV, Aitor Esteban, calificara de "irresponsable" mantener la legislatura más allá de 2026 "sin presupuestos, sin mayoría estable y con una agenda judicializada".
Pese a ello, desde Moncloa han evitado responder con dureza a los nacionalistas vascos y aseguran que mantienen una "tranquilidad máxima" sobre el futuro del Gobierno.
El Ejecutivo insiste en que la intención sigue siendo agotar la legislatura hasta 2027 y descarta de momento cualquier posibilidad de adelanto electoral, aunque el clima político alrededor de Sánchez empieza a ser cada vez más incómodo.
La imputación de Zapatero aumenta la presión sobre Moncloa
La investigación judicial sobre el expresidente socialista ha terminado abriendo un nuevo frente político para el PSOE en un momento donde el Gobierno ya arrastraba dificultades parlamentarias y una legislatura cada vez más frágil.
En privado, varios socios reconocen preocupación por el impacto que pueda tener el caso en la estabilidad del Ejecutivo, especialmente si continúan apareciendo nuevas informaciones relacionadas con el rescate de Plus Ultra y el entorno de Zapatero.
Por ahora, el PNV sigue sin romper con Sánchez, aunque las palabras de Aitor Esteban han sido interpretadas dentro del Congreso como el aviso más serio lanzado hasta ahora por uno de los aliados que hasta hace poco parecían más sólidos para el Gobierno.