En su escrito, subraya que Ábalos está sufriendo “perjuicios extraordinariamente graves” a varios niveles de su vida. Cita ejemplos como la imposibilidad de renovar contratos de servicios, acceder a documentos o gestionar citas médicas. A esto se suman los problemas para contactar con conocidos y colaboradores que usaban su dirección electrónica.
El abogado insiste en que la medida “excede toda previsión legal” y causa un daño “que supera cualquier fin investigador”.
Considera que el bloqueo se ha convertido en una especie de embargo virtual, no previsto por la legislación vigente. La defensa recuerda que ninguna resolución judicial ampara mantener la cuenta intervenida de forma indefinida.
El escrito ha despertado sorpresa en el entorno judicial por el momento y el tono de la petición del exministro. Algunos observadores apuntan que la solicitud podría tener implicaciones sobre la investigación aún en curso.
El Supremo deberá ahora decidir si procede levantar el bloqueo o mantenerlo mientras se revisan los archivos clonados.
Ábalos, apartado de la primera línea política, busca recuperar el control de su correo tras meses de silencio mediático.
Su petición llega en un momento delicado, cuando el caso que afecta a su entorno sigue generando expectación pública. La decisión del Tribunal Supremo marcará un nuevo capítulo en una investigación que continúa bajo estricta reserva.