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Mujer con niqab negro frente a un edificio gubernamental con una bandera de Bélgica al fondo
POLÍTICA

La pérdida de identidad de Bruselas, casi el 90% de los menores de 18 son extranjeros

La sustitución demográfica en Bruselas ya es un hecho, el 89% de los jóvenes de menos de 18 ya son extranjeros

Según Statbel, el 89% de los menores de 20 años en Bruselas son de origen extranjero. Este dato refleja un cambio profundo hacia una sustitución étnica real. Transformando por completo no solo la identidad de la ciudad, sino la de Europa también.

Bruselas está viviendo un giro de gran calibre en cuanto a su población demográfica. Habiendo un movimiento migratorio masivo, la cifra publicada refleja un aumento significativo dentro de los ciudadanos. Más de 66.000 nuevos residentes, compensando la alta de natalidad, como consecuencia más del 22% de la población tiene menos de 18 años. 

Las leyes migratorias, impulsadas por gobiernos de izquierda han favorecido la llegada masiva de extranjeros. En lugar de apoyar a las familias locales con políticas efectivas, se ha optado por sustituir el déficit poblacional con inmigración. Esto genera tensiones culturales y sociales que las instituciones prefieren ignorar.

En redes sociales se multiplican las imágenes que muestran la nueva realidad: colegios y calles llenos de jóvenes de origen extranjero. Muchos vecinos sienten que la ciudad en la que crecieron está desapareciendo ante sus ojos.

El fracaso de la integración es cada vez más evidente. Sanidad, educación y vivienda están sobrecargados por una presión migratoria constante. La convivencia se resiente y los problemas sociales se multiplican.

El informe de Statbel señala otra tendencia alarmante: la huida de residentes belgas hacia otras regiones. Más de 43.000 personas abandonaron Bruselas tras la pandemia, frente a las apenas 25.000 que llegaron del interior del país. Los nativos buscan seguridad y calidad de vida lejos de una capital en crisis.

La inseguridad es el rostro más visible de este fracaso. Barrios como Molenbeek o Anderlecht se asocian ya con narcotráfico, radicalismo e incluso terrorismo. La ley pierde fuerza en zonas dominadas por bandas y clanes.

En 2024 se registraron 92 tiroteos relacionados con el tráfico de drogas, con muertos y heridos en plena calle. Episodios como el ataque con fusiles en Clémenceau muestran hasta qué punto la violencia se ha normalizado. Los vecinos denuncian que Bruselas se convierte en un territorio sin control.

Cuatro mujeres con hiyab caminan juntas por una calle concurrida en una ciudad, al fondo se ven puestos de mercado y varias personas

El gobierno federal ha respondido con una medida desesperada por la falta de integración: militarizar Bruselas. Desde 2026, soldados y policías patrullarán de forma conjunta en los barrios más peligrosos. No se veía algo parecido desde los atentados islamistas de 2016.

El ministro de Defensa, Théo Francken, asegura que los soldados podrán registrar y detener delincuentes, pero esta medida llega tarde. Durante años, la izquierda ha preferido un buenismo, abriendo fronteras en lugar de proteger a sus ciudadanos. El resultado ha sido un aumento de agresiones a mujeres, más violencia en las calles y barrios cada vez más inseguros.

La inmigración masiva no ha resuelto la baja natalidad ni ha garantizado estabilidad social. Si Europa no abandona estas políticas fracasadas, corre el riesgo de perder su identidad y su seguridad.

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