La compra del chalé de José Luis Ábalos en Cádiz expone una compleja red de empresarios venezolanos, transacciones opacas y corrupción política.
La UCO desveló detalles inéditos sobre cómo esta propiedad pasó por diversas manos antes de llegar a la sociedad Have Got Time SL. Empresa utilizada para ocultar vínculos y facilitar el acuerdo.
Carmen Pano, denunciante clave en el caso, presentó documentos pubicados por The Objetive. Que confirman que el primer intento de compra lo realizó Henrique Rodríguez Guillén, ciudadano venezolano presidente de Suelopetrol filial de PDVSA.

Henrique, vinculado al empresario Rafael Chirino, firmó un contrato de arras el 1 de marzo de 2021, comprometiéndose a pagar 52,500 euros como adelanto. Chirino es conocido por sus operaciones en el comercio de oro, diamantes y su participación en el sector petrolero.
Sin embargo, el trato con Henrique no prosperó por razones no esclarecidas. Esto llevó a Víctor de Aldama, señalado como comisionista principal, a buscar alternativas.
Aldama recurrió a Nextomega Trade. Una sociedad controlada por Claudio Rivas y administrada por Jesús Callejón, un testaferro clave en la trama de hidrocarburos investigada por la Guardia Civil.
Nextomega Trade, conectada a Villafuel SL, buscaba adquirir el chalé mediante recursos obtenidos de operaciones ilícitas en el sector de combustibles. La operación se complicó cuando Claudio Rivas intentó evitar que la identidad de Callejón saliera a la luz, utilizando finalmente Have Got Time SL como intermediaria para cerrar la compra. Curiosamente, esta empresa fue declarada en concurso de acreedores meses después.








