El Congreso Federal del PSOE, ha sido el escenario donde se han destapado no solo las tensiones internas del partido. También una sumisión a la figura de Pedro Sánchez y Begoña Gómez.
Aunque ella está actualmente imputada por presuntos casos de corrupción, el evento sirvió como plataforma para intentar minimizar estos señalamientos. Además, consolidar la imagen del presidente del Gobierno como un líder imbatible. Con la figura de su esposa como un símbolo de resistencia ante la "desinformación".
El acto de cierre del Congreso contó con una presencia destacada de Begoña Gómez, cuya aparición no fue anunciada previamente.
Esta decisión de ocultar su participación hasta el último momento generó más preguntas que respuestas. Una vez que se confirmó que estaba en Sevilla, la esposa de Sánchez fue recibida con una atención especial por parte de los medios de comunicación y la militancia socialista.

La presencia de Gómez en el Congreso no fue meramente simbólica. Los organizadores de la cobertura audiovisual se encargaron de destacar su figura en la retransmisión, subrayando el apoyo de la militancia socialista hacia ella.
Este gesto de la formación política parece una respuesta directa a los señalamientos de corrupción que la implican. Se ha intentado presentar la figura de Begoña Gómez como un blanco de ataques orquestados por la derecha mediática. Sin abordar las razones reales de las investigaciones que la rodean.
Lo que parecía ser un congreso centrado en las propuestas políticas del PSOE, terminó transformándose en un acto de blanqueo de la figura de Sánchez y su esposa. La imagen que se presentó fue la de un matrimonio sólido, unido frente a los ataques, y esta estrategia ha sido utilizada incluso por Sánchez durante su discurso.








