En los últimos días, el presidente Sánchez ha cargado duramente contra la judicatura y los medios de comunicación. Las críticas contra la presunta corrupción de su mujer y su hermano han llevado a Sánchez a barajar una ley que regule, según él mismo, "los tabloides digitales que difunden bulos". Esta ocurrencia nació en el presidente tras la imputación de su mujer, que él ya conocía antes de publicar su primera carta.
Tampoco dudó en cargar hace dos días en la sesión de control en el Congreso contra las radios y las televisiones, cuyas tertulias, según el presidente, generan desequilibrio. Sánchez afirmó que en ellas "siempre está sobrerrepresentada la derecha y la ultraderecha, en detrimento de los tertulianos progresistas, que no se les ve mucho".

El presidente del Gobierno no ha dudado en tildar esta medida que baraja su Ejecutivo de "plan de regeneración democrática". En él, no solo tantearía regular los medios díscolos, sino también a los jueces.
Ya es más que común escuchar en boca de miembros del Gobierno que los jueces tienen motivaciones políticas y demás trazas de lawfare. El miércoles, escuchamos una nueva amenaza del presidente. En ella, avisó a Feijóo de que podía quitarle la potestad al CGPJ de hacer nombramientos si el PP no accedía a renovar el Poder Judicial.
Ante ello, el famoso presentador del programa de máxima audiencia Pablo Motos criticó duramente ayer las palabras e intenciones de Sánchez. Piensa Motos que "se trata de una amenaza en toda regla". El mismo PSOE llegó a apuntar mediante sus redes sociales a medios digitales concretos y, entre etiquetas de "ultraderechistas", a exigir rectificaciones.








