El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha situado el foco político en Andalucía tras sus declaraciones sobre la gestión de emergencias durante el accidente ferroviario de Adamuz. En plena precampaña de las elecciones autonómicas, el dirigente socialista ha cuestionado el funcionamiento del servicio 112, generando una fuerte controversia tanto política como social.
Durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Puente aseguró que hubo una posible “tardía atención a los heridos” y criticó que algunas llamadas fueran atendidas “con lápiz y papel”, lo que calificó como “gravísimo”. Sus palabras llegan en un momento especialmente sensible, con la investigación del siniestro aún en curso y con 46 víctimas mortales.

Críticas en plena precampaña
Las declaraciones del ministro no se producen en un vacío político. Andalucía se dirige hacia unas elecciones autonómicas el próximo 17 de mayo, y desde el entorno socialista ya se habían lanzado críticas similares. Sin embargo, la intervención de Puente —como responsable de infraestructuras— ha elevado el tono del debate.
El ministro defendió que sus afirmaciones se basan en testimonios de víctimas, quienes habrían expresado por escrito dudas sobre la rapidez y eficacia de la respuesta de emergencias. “Es una cuestión capital”, insistió, reclamando explicaciones a la Junta de Andalucía por la gestión del 112.
Respuesta de la Junta de Andalucía
Desde el Gobierno autonómico, las acusaciones han sido rechazadas de forma tajante. El consejero de Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, negó cualquier fallo estructural en el sistema y aseguró que los servicios funcionaron con normalidad, incluso reforzando los recursos del 061 durante la emergencia.
Sanz también restó importancia al uso puntual de métodos manuales, señalando que tomar notas con lápiz y papel no implica un fallo del sistema, sino una práctica complementaria en situaciones de alta presión.








