Cinco días después de la tragedia de Adamuz, el ministro de Transportes pidió "tranquilidad" a los españoles, nueve meses después se produce el accidente de Toledo
El ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró el pasado 23 de enero que la probabilidad de que se repitiera un accidente ferroviario como el de Adamuz era "bajísima". Sus declaraciones, pronunciadas apenas cinco días después de aquella tragedia, vuelven a situarlo en el centro de la polémica tras la colisión entre un AVE de Renfe y un tren Iryo registrada este miércoles en Urda (Toledo).
"En los 30 años de alta velocidad española, no se había producido un accidente con estas consecuencias y estas características. La probabilidad de que pase algo así es bajísima. Tranquilidad", afirmó entonces el ministro socialista, intentando transmitir confianza en la seguridad del sistema ferroviario español.
Nueve meses después de aquellas palabras, España vuelve a sufrir otro accidente ferroviario con decenas de víctimas mortales. La tragedia de Urda cuestiona la tranquilidad que Puente quiso trasladar a los ciudadanos y vuelve a poner bajo presión la gestión del Ministerio de Transportes.
Las palabras de Puente tras Adamuz vuelven a perseguirle
El pasado 18 de enero, 46 personas perdieron la vida en el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba). Cinco días después, el responsable de Transportes comparecía públicamente para defender la seguridad de la red ferroviaria española y minimizar la posibilidad de que se produjera otro siniestro de características similares.
Sin embargo, la confianza que transmitía entonces contrasta con la nueva tragedia ocurrida en Toledo. El accidente de este miércoles ha dejado al menos 31 fallecidos, según el balance comunicado por el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.
Las declaraciones del ministro adquieren ahora una dimensión especialmente polémica. Puente pidió tranquilidad a los españoles cuando todavía permanecían abiertas las heridas de Adamuz, pero la nueva colisión vuelve a plantear preguntas sobre las garantías de seguridad de la alta velocidad.
Aunque ambos accidentes no tienen por qué compartir las mismas causas, la sucesión de dos tragedias en menos de diez meses supone un nuevo golpe a la credibilidad de la gestión ferroviaria del Gobierno de Pedro Sánchez.
Los fallos de seguridad vuelven a señalar al Ministerio de Transportes
El accidente de Urda se ha producido a las 8:54 horas de este miércoles, cuando un AVE de Renfe ha colisionado con un tren Iryo en la línea Madrid-Sevilla. El impacto ha provocado el descarrilamiento de dos vagones y la suspensión del tráfico ferroviario de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.
Según ha publicado El Debate, el sistema LZB de control ferroviario había registrado problemas durante los días anteriores al accidente. Este mecanismo supervisa la circulación y puede activar automáticamente el frenado de emergencia ante determinadas situaciones de peligro.
Además, José Trigueros, presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil, ha responsabilizado directamente a Óscar Puente por lo que considera una falta de mantenimiento y supervisión de las infraestructuras.
"No puede ser que nuestras infraestructuras estén dirigidas por gente incompetente, que debería ocuparse de su Ministerio y no de poner tuits", ha denunciado el ingeniero.
Las causas del choque todavía están bajo investigación y no se ha determinado si las incidencias del sistema de seguridad provocaron el accidente. No obstante, el ministro deberá explicar qué medidas se adoptaron para garantizar la seguridad ferroviaria después de Adamuz.
La tranquilidad que Puente reclamaba en enero contrasta ahora con una nueva tragedia que vuelve a exigir respuestas al Gobierno. Las estadísticas sobre la baja probabilidad de sufrir accidentes no sustituyen a las garantías de seguridad ni a las responsabilidades que deben asumir los dirigentes públicos.