Todo empezó el sábado por la mañana, un empleado municipal realizaba su ruta habitual cuando vio una maleta sospechosa en la acera. Estaba cerrada con una cuerda improvisada, al abrirla, se topó con restos humanos.
El olor era insoportable, llamó de inmediato al 112 y en minutos, llegaron agentes de los Mossos. Acordonaron la zona y los vecinos curiosos se agolparon. Algunos lloraban, otros murmuraban sobre la inseguridad creciente.
La División de Investigación Criminal (DIC) tomó el mando. Identificaron rápido al sospechoso, lo vieron cerca del edificio que huía con prisas.
Lo detuvieron sin resistencia, ahora está en el calabozo. Espera cargos formales. La fiscalía pedirá prisión provisional.
Los investigadores buscan pruebas en la vivienda, aún aguardan el permiso judicial. Dentro, hallaron sangre en el suelo, también cuchillos y plásticos. Todo indica que el crimen ocurrió allí.
La víctima era un hombre de unos 30 años, también de origen magrebí, Llegó a España hace poco y acabó de okupa. No tenía familia conocida, los Mossos notificaron a las autoridades de su país. La autopsia revelará más.
Determinará la causa exacta de la muerte, podría ser estrangulamiento o apuñalamiento. También el tiempo transcurrido, los restos estaban en avanzado estado de descomposición.