En Ferraz, sede del PSOE, la tensión es palpable. Sánchez, consciente de la gravedad, respaldó a Cerdán en diciembre de 2024, pese a los rumores sobre irregularidades. Sin embargo, la llegada del informe al juez que ya investiga a José Luis Ábalos podría precipitar decisiones.
La posible petición de un suplicatorio para que Cerdán declare como investigado añade presión. Esto pondría en jaque la estrategia del Gobierno de limitar el caso Koldo al entorno de Ábalos, presentándolo como un asunto del pasado.
El PSOE teme el impacto político de estas revelaciones. Cerdán, discreto y alejado de los medios, ha sido clave en negociaciones con Junts per Catalunya para sostener la legislatura.
Su eventual salida sería un golpe para Sánchez, quien ya enfrenta críticas internas. Mientras, el partido guarda silencio, a la espera de que el informe se haga público.
Por ahora, el futuro de Cerdán pende de un hilo. El PSOE se prepara para un nuevo capítulo de crisis que podría sacudir sus cimientos. La resolución del caso, en manos del Tribunal Supremo, marcará el rumbo del partido en un año políticamente decisivo.