La Confederación Hidrográfica del Júcar ha generado controversia al reconocer la falta de sensores en puntos críticos como la rambla de la Horteta. Que es un afluente del barranco del Poyo.
Según cuenta El Español. Esta situación ha complicado la recopilación de datos precisos sobre el caudal registrado durante la DANA del 29 de octubre. Que devastó diversas localidades de Valencia y dejó un saldo trágico de más de 220 fallecidos.
Según estimaciones recientes de la CHJ, el caudal en la rambla del Poyo podría haber alcanzado los 3.500 m³/s. Una cifra que supera ampliamente los 2.000 m³/s previamente calculados y que representa hasta siete veces el caudal normal del río Ebro.

Estas cifras han generado dudas, ya que la CHJ admite que no cuenta con sensores para medir el caudal en la rambla de la Horteta. En su lugar, las estimaciones se basaron en cálculos realizados por técnicos. Los cuales combinan los caudales del Poyo, la Horteta y otros barrancos menores.
La falta de un Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) o de los más modernos Sistemas de Alerta Temprana (SAT). En esta zona ha sido señalada como un factor clave que agravó las consecuencias de la catástrofe.
En un documento interno firmado por el presidente de la CHJ, Miguel Polo, según El Español. Se describe con detalle el impacto hidrológico de la DANA, incluyendo fenómenos en áreas fuera de su jurisdicción principal.
Este informe reconoce que, durante el evento, se produjo un “apagón informativo” de dos horas y media en el sistema del barranco del Poyo. Lo que impidió a las autoridades contar con datos cruciales para tomar decisiones oportunas.








