El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido endurecer al máximo su choque con una parte de la judicatura en pleno avance de las causas judiciales que afectan al entorno socialista. Según publica La Razón, Moncloa considera que cuestionar determinadas actuaciones judiciales no solo no tiene coste electoral, sino que puede reforzar su posición entre una parte de sus votantes. La estrategia pasa por presentar algunas investigaciones como una ofensiva política dirigida contra el Ejecutivo.
Fuentes gubernamentales citadas por el citado medio sostienen que en el entorno del presidente existe la convicción de que no son casuales las últimas imputaciones y decisiones judiciales que han afectado al PSOE. De hecho, el propio Sánchez trasladó recientemente a la dirección socialista la existencia de un supuesto "doble rasero" contra su partido, un mensaje que varios ministros han reproducido durante los últimos días.
La tesis de Moncloa se apoya en estudios demoscópicos que reflejan una percepción negativa de la independencia judicial entre una parte de la ciudadanía. El Ejecutivo considera que existe un terreno favorable para alimentar el relato de una actuación politizada de determinados jueces sin sufrir un desgaste significativo en las urnas.







