El nuevo esquema busca un sistema monetario más robusto, con mayor flexibilidad y una política fiscal disciplinada.
También apunta a fomentar la competitividad, la inversión y la productividad de la economía nacional. La primera revisión del programa con el FMI está prevista para junio de 2025, según informaron fuentes oficiales.
Dicha revisión será clave para seguir atrayendo apoyo oficial adicional y acceso a mercados internacionales de capitales. Milei celebró el acuerdo como un paso decisivo hacia el orden fiscal, monetario y cambiario que necesita Argentina.
A través de sus redes sociales, el presidente expresó que el país “comienza a dejar atrás el populismo económico”.
Horas antes, el Ministerio de Economía y el Banco Central habían anunciado medidas que complementan este entendimiento.
Entre ellas, se incluye una nueva política cambiaria que elimina restricciones y unifica tipos de cambio.
El Gobierno confía en que el impacto positivo será visible en reservas, inflación y expectativas del mercado en el corto plazo.
Economistas coinciden en que se trata de un acuerdo ambicioso que pone a prueba la capacidad política de Milei. Aunque destacan el respaldo del FMI, advierten que el cumplimiento del plan implicará duros ajustes internos.
Para el Ejecutivo, sin embargo, este sacrificio es necesario para recuperar la confianza internacional y la estabilidad local. En palabras del propio Milei, “la libertad económica y la disciplina fiscal no son negociables si queremos progreso real”.
Argentina da así un paso firme en la reconfiguración de su modelo económico tras años de crisis, deuda e inestabilidad. Ahora resta ver si el nuevo rumbo dará los frutos prometidos o si los desafíos internos frenarán el impulso reformista.