Este miércoles, la Comunitat Valenciana y Castilla-La Mancha han rubricado un acuerdo de colaboración junto con un protocolo de intenciones, con el objetivo de derribar las barreras sanitarias que actualmente existen entre ambas autonomías. El presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y su homólogo de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, han firmado este convenio que abarca desde la atención especializada en primer y segundo nivel hasta la farmacia hospitalaria y la atención de emergencias.
Ambos líderes políticos han subrayado que este pacto está basado en el sentido común y han defendido la necesidad de una tarjeta sanitaria común en toda España para evitar ineficiencias. "Una radiografía debería poder visualizarse en cualquier punto del país", ha argumentado García-Page durante su intervención, identificando esta problemática como uno de los pocos fallos derivados de la descentralización sanitaria. Asimismo, ha enfatizado que no debería existir ninguna frontera destinada a obstaculizar los servicios públicos.
Por su parte, Mazón ha resaltado que esta medida beneficiará a más de 13.700 personas directamente y ha instado al Ministerio de Sanidad a avanzar en cuestiones como la homologación de historias clínicas o la implementación de la receta electrónica. "Echo en falta una coordinación real; la verdadera soberanía comienza en lo técnico", ha añadido.







