
Mascarell ataca a diputada con síndrome de Down: ‘tienes la mente sucia
El dirigente del PSOE se justifica alegando que ignoraba la discapacidad de la diputada
El episodio vivido en Les Corts y en redes sociales muestra, una vez más, la deriva moral de la izquierda. El secretario de Organización del PSOE valenciano, Vicent Mascarell, insultó a la diputada del PP Mar Galcerán acusándola de tener la 'mente sucia'.
Galcerán contestó con firmeza a Mascarell tras defender al presidente Carlos Mazón de un ataque previo. Su respuesta fue clara y directa, pero el socialista reaccionó con arrogancia y ofensas. Más tarde trató de justificarse alegando que desconocía la condición de la diputada.
El argumento de que “no sabía” que Galcerán tiene síndrome de Down resulta poco creíble y más propio de quien busca escudarse. La izquierda se llena la boca hablando de inclusión, pero ataca con desprecio cuando alguien con discapacidad no sigue su ideología.

La Procesión Cívica del 9 d’Octubre estaba prevista para celebrarse de forma respetuosa y sin incidentes. El PP defendía este acto institucional con normalidad, mientras desde el PSOE se cuestionaba la presencia del presidente Mazón. Esto refleja dos posturas distintas ante un mismo evento.
El ataque de Mascarell fue criticado de inmediato por varios diputados, entre ellos la portavoz adjunta del PP, que le reprochó públicamente su actitud. La izquierda suele presentarse como defensora de la tolerancia, pero en situaciones como esta se perciben contradicciones. Este episodio ha puesto de relieve esas incoherencias.
En sus disculpas, Mascarell también acusó al PP de desviar la atención de 'lo importante'. Incluso al rectificar, mantuvo su reproche hacia los populares, lo que generó críticas por la falta de autocrítica. Mazón, por su parte, reprochó que Compromís y el PSPV no condenaran públicamente un ataque dirigido a una diputada con síndrome de Down.
El presidente pidió que se defendieran los derechos de la parlamentaria y que se censuraran las palabras del dirigente socialista, pero no obtuvo respuesta. Ese silencio fue interpretado por parte del PP como una muestra de incoherencia y de falta de valentía política.
El episodio ha puesto en evidencia la contradicción entre los discursos públicos de igualdad e inclusión y algunas actitudes concretas. Para el PP, el caso demuestra que su partido defiende principios y respeto por encima de ideologías y etiquetas.
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