El dirigente marroquí considera que España debe acelerar los procedimientos de retorno y cumplir los acuerdos existentes entre ambos países sobre estas entregas
El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha elevado la tensión con España al cuestionar su gestión de la inmigración irregular. Ouahbi acusa a España de aceptar y regularizar a personas que llegan ilegalmente, mientras Marruecos intenta impedir sus salidas del país.
Durante una entrevista con EFE, el ministro criticó los retrasos de las autoridades españolas en la repatriación de menores marroquíes no acompañados. Entre ellos se encuentran centenares de menores que todavía permanecen en las calles de Ceuta tras la reciente crisis migratoria en la ciudad. El dirigente marroquí considera que España debe acelerar los procedimientos de retorno y cumplir los acuerdos existentes entre ambos países sobre estas entregas.
Sin embargo, sus declaraciones fueron más allá y plantearon una posible ruptura de los mecanismos de cooperación judicial vigentes entre Madrid y Rabat.
“Si España no quiere respetar los procedimientos de entrega ni los procedimientos de repatriación, podemos suspender estos acuerdos”, advirtió Ouahbi durante la entrevista.
El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi
La amenaza supone un nuevo elemento de presión sobre España, mientras ambos países intentan gestionar las consecuencias de la crisis migratoria en Ceuta.
El ministro marroquí también cuestionó que España permita la permanencia o regularización de personas que, según Rabat, abandonan Marruecos de forma irregular. La posición expresada por Ouahbi contrasta con la presión que afrontan las autoridades españolas para atender a los menores llegados a Ceuta. El Gobierno español debe gestionar actualmente la situación de los menores no acompañados, mientras continúa la reclamación marroquí para acelerar sus repatriaciones.
Las palabras del ministro han generado especial atención porque llegan en un momento marcado por una elevada tensión migratoria en la frontera.
Pero Ouahbi no se limitó a hablar de inmigración. Un día antes también se pronunció sobre las aspiraciones territoriales de Marruecos.
En una entrevista con una televisión de Oriente Medio, aseguró que Rabat mantiene sus reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla y no piensa renunciar. El ministro afirmó que Marruecos plantea esta cuestión en todas las reuniones con España, manteniendo una posición que vuelve a tensionar la relación bilateral.
De esta manera, las declaraciones de Ouahbi sitúan nuevamente a Ceuta y Melilla en el centro de la relación entre Madrid y Rabat.
El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha elevado la tensión con España
La cuestión migratoria se mezcla así con las reivindicaciones territoriales, en un escenario especialmente delicado para la cooperación entre ambos países vecinos. Rabat reclama avances en las repatriaciones de menores, mientras España afronta la presión derivada de la llegada irregular y su posterior atención. La advertencia sobre los acuerdos de extradición y repatriación añade una nueva incertidumbre a una relación que resulta estratégica para ambos gobiernos.
Marruecos vuelve a utilizar así la cooperación bilateral como elemento de presión, mientras España busca una respuesta para resolver la situación en Ceuta.
La tensión entre ambos países aumenta mientras siguen pendientes los procedimientos de retorno de menores marroquíes y continúan las reclamaciones de Rabat. La advertencia de Ouahbi coloca además los acuerdos judiciales en el centro de la disputa, después de cuestionar la actuación de las autoridades españolas. El Ejecutivo marroquí mantiene así una posición de presión sobre Madrid, mientras reclama una respuesta rápida para los menores que permanecen en Ceuta.
El cruce de declaraciones vuelve a poner de manifiesto la complejidad de la relación bilateral, marcada por la inmigración, la seguridad y las reivindicaciones territoriales. Mientras España afronta la gestión de los menores llegados irregularmente, Marruecos exige que las repatriaciones avancen y amenaza con revisar los acuerdos vigentes.
La crisis migratoria vuelve así a tensar las relaciones entre Madrid y Rabat, con Ceuta como uno de los principales escenarios del conflicto bilateral.