Washington cuestiona por "seguridad nacional" el acuerdo que blinda el futuro de Almussafes hasta 2028
El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean P. Duffy, ha advertido a Ford sobre su adopción de tecnología y manufactura chinas en algunas de sus plantas, entre ellas la fábrica de Almussafes (Valencia), debido a preocupaciones de "seguridad nacional". La advertencia llega en un momento en que la planta valenciana atraviesa precisamente una de las mayores garantías de futuro de su historia reciente.
Una alianza que blinda el empleo en Almussafes
Ford anunció el pasado 23 de julio un acuerdo con la empresa china Geely para crear una joint venture con la que fabricarán un total de cinco vehículos en la fábrica de Almussafes a partir de 2028, dirigidos al mercado europeo y con los que se quiere llevar la planta a su "máxima capacidad". Como resultado de esta alianza estratégica, la fábrica valenciana y su plantilla pasarán a pertenecer a esta empresa conjunta una vez empiece sus operaciones, previsto para la primera mitad de 2027. La joint venture, junto a las instalaciones y el personal, será propiedad en un 66% de Ford y en un 34% de Geely.
La carta de Washington
En una carta dirigida al presidente y consejero delegado de Ford, Jim Farley, el secretario Duffy alude a los trabajadores estadounidenses que, a su juicio, se ven perjudicados mientras Ford continúa fabricando vehículos con empresas chinas en el extranjero. "Cuando una empresa decide deliberadamente aumentar su dependencia operativa de competidores estratégicos, deja de ser el socio confiable que el público estadounidense y el Departamento de Transporte requieren", ha declarado. La misiva destaca además que Ford sigue utilizando tecnología con licencia del fabricante chino de baterías CATL en su planta de Marshall (Michigan).
Almussafes, en el centro de una disputa que no es suya
La advertencia estadounidense se enmarca en la estrategia industrial de Washington para reducir su dependencia tecnológica de China, pero deja a la planta valenciana en el centro de una disputa geopolítica ajena a su gestión. Para la Comunitat Valenciana, el acuerdo con Geely no representa un riesgo, sino una oportunidad: garantiza la producción de cinco nuevos modelos, lleva la fábrica a plena capacidad y consolida cientos de empleos directos e indirectos en una de las plantas industriales más importantes del territorio. Frente a las tensiones comerciales entre Washington y Pekín, lo que está en juego para Almussafes es la continuidad de un proyecto que refuerza su papel como uno de los grandes pilares de la industria del automóvil en España y en la Comunitat Valenciana.