Los grandes resultado de Alvise confirman el fenómeno que ha desatado el analista. Sus tres escaños en el Parlamento Europa ya supone una gran victoria. Alvise Pérez es ahora consciente del trabajo que tiene por delante en Europa y ya ha dejado entrever sus pretensiones en España.
Sin embargo, Javier Negre, conocido de Alvise Pérez, ha analizado el éxito de Alvise.
Las 9 claves
1) Alvise comienza a ganar popularidad en plena pandemia. Cuando muchos españoles empiezan a plantearse por qué tenemos un Gobierno que nos encierra. Nos obliga a vacunarnos y a colocarnos una mascarilla.

La gente empieza a plantearse muchas cosas, busca medios alternativos para informarse en Youtube y comienza a reaccionar contra el sistema.
El descrédito hacia los políticos tradicionales empieza a crecer en una sociedad que se polariza. Ahí Alvise se convierte en una de las voces más críticas contra el establishment.
Hacía hilos interesantes con datos sobre delincuencia relacionada con inmigración ilegal u hombres víctimas de denuncias falsas por violencia de género.
Pero es el discurso contra las vacunas y el Estado de Alarma ilegal de Sánchez el que le dispara. Su argumentario era cercano a Vox, pero su forma de comunicar era más gamberra a través de las redes y nada institucional.
Vox como partido no se podía permitir las licencias que él se tomaba pues tenía que competir dentro del sistema y Alvise era un outsider que podía arriesgar más. Ayudó a algunos políticos de Vox y del PP a mejorar su marca en redes sociales, pero nunca quiso vincularse directamente.
2) En confinamiento promueve una manifestación digital contra Sánchez de más de tres millones de personas. Lo hizo junto a @EstadoDAlarmaTV y fontaneros del entorno de Vox.
Era la primera de la historia y la izquierda mediática reaccionó con virulencia. Aunque los grandes medios no hablasen de él y de otros impulsores de aquello. En ese momento la calle comenzó a vernos como unos valientes comunicadores.
3) Alvise también realizó un par de acciones de street marketing. Fue en pandemia como colgar una gran lona con la cara de Sánchez con el mensaje “El Gobierno obedece”. La imagen se viralizó entre millones de personas.
Tenía una gran capacidad para idear campañas en redes que obtuviesen cientos de miles de likes. Todo ello apelando a las emociones de sus seguidores con videos cortos muy efectistas. Su idea en ese momento era plantear un proyecto mediático común con otro de los talentos surgidos de la pandemia. Como Jano, pero sus caminos se separan.
4) Alvise comienza a fiscalizar la vida de políticos, destapar sus escándalos y emprende una campaña contra periodistas al servicio de Sánchez como Ferreras, Ana Pastor o Inda. Lo hace a través de Telegram y empieza a colgar imágenes persiguiendo a políticos con su marca de agua.
Su comunidad empieza a crecer y si Alvise te señalaba en su canal de Telegram sus fieles te atacaban. A ellos empezó a llamarles ardillas y les hizo partícipes de esa cruzada para perseguir a gente indecente.
Cualquiera que pillase a un político infraganti le mandaba una foto y en cuestión de minutos Alvise le hacía trending topic.
Había gente que sufrió crisis de ansiedad. La prensa de izquierdas reaccionó contra él y trató de colgarle el cartel de “difusor de bulos” aprovechando algún error en sus informaciones.
Lo que provocaron es que se disparase su popularidad digitalmente y en la calle. Se convierte en una especie de religión. Cuanto peor hablaban los medios del sistema de él, más crecía. Algunos lo obviaban, pero él necesitaba a unos medios que no eran creíbles en la sociedad.
5) Comienza a llenar teatros en programas de EDATV y a publicar exclusivas contra Óscar Puente y Ábalos-Koldo que se hacen muy virales.
Le empiezan a inundar a demandas judiciales y él construye la imagen de ser un perseguido por el sistema. La censura se ceba con él y le cierran su cuenta de Twitter.
6) Decide romper con Vox de forma abrupta tras darse cuenta de que hay españoles cansados de los partidos y que buscan un activista independiente que pueda criticar a todos por igual.
También castiga al partido porque considera que no se ha portado bien con una persona a la que aprecia mucho y declara la guerra a perfiles provacuna como Steegman y luego al propio Abascal. Con quien siempre había tenido buena relación.
Se da cuenta que es discurso alejado de la partitocracia gusta. El ir contra todos.







