La Justicia derrota los intentos de una madre tras intentar alejar a su hijo de su padre, Claude Staicos
porEDATV
politica
Durante años, la madre impidió el contacto, pero los tribunales confirmaron la custodia al padre
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En medio de un largo conflicto judicial, Claude Staicos apenas pudo ver a su hijo durante un total de 62 horas en varios años. Los encuentros se realizaron siempre en dependencias judiciales y bajo una vigilancia muy estricta, debido tanto a la situación legal como a los intentos continuos de la madre por dificultar o impedir las visitas. En estas reuniones estaban presentes profesionales como psicólogos, trabajadores sociales, personal de seguridad y responsables judiciales.
Según fuentes cercanas al caso, después de algunos de estos encuentros se presentaron denuncias contra el padre, pero finalmente fueron archivadas por falta de pruebas.
Las mismas fuentes señalan que hubo distintas actuaciones destinadas a impedir o dificultar la relación entre el padre y el hijo. Entre ellas, mencionan momentos en los que el menor habría sido ingresado en un centro sanitario y también la declaración de discapacidad sin una justificación médica clara. Según estas versiones, estas decisiones se habrían utilizado para evitar que se cumplieran las visitas fijadas por el juez.
Tras años de bloqueos y denuncias cruzadas, el menor finalmente queda bajo la custodia de su padre
El apoyo público a la madre no se limitó a redes sociales, sino que también contó con la participación de representantes políticos, sindicales y militantes, sobre todo de organizaciones de izquierda, que acudieron a manifestaciones y realizaron acciones en su defensa.
Otro dato llamativo es que, según ha trascendido, el menor no conoció su apellido paterno hasta los cinco años, cuando comenzó el proceso de acercamiento con su padre. Hasta entonces, desconocía una parte importante de su identidad.
Por otro lado, uno de los profesionales que apoyaba públicamente la versión de la madre fue sancionado. El psicólogo Claudio Marín fue suspendido durante tres años por el órgano correspondiente tras detectar conductas poco adecuadas para su profesión, como hacer declaraciones públicas sobre el caso, hablar del proceso en medios y redes sociales, no respetar la confidencialidad y realizar actuaciones consideradas inapropiadas. También se le atribuyen acciones que habrían dificultado el contacto entre padre e hijo.
Actualmente, el menor vive con su padre, mientras la Justicia ha iniciado un proceso para recuperar poco a poco la relación con la madre. Sin embargo, según fuentes cercanas, la madre no estaría colaborando activamente con este proceso y continúa participando en manifestaciones y campañas en redes sociales en las que critica la decisión judicial y al padre.
Este caso vuelve a abrir el debate sobre el uso de denuncias falsas, acusaciones sin pruebas y campañas de desprestigio en conflictos por la custodia de menores. Los expertos llevan tiempo advirtiendo de que estas situaciones pueden perjudicar gravemente a los niños, ya que aumentan el conflicto y dificultan que puedan tener relaciones familiares sanas.