El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, confirmó la continuidad de estas medidas durante una comparecencia ante un comité parlamentario convocado para explicar la respuesta del Ejecutivo a la crisis migratoria registrada en Ceuta
El Gobierno de Giorgia Meloni mantendrá suspendido el acuerdo Schengen con España y los controles en puertos y aeropuertos italianos. La decisión se mantendrá vigente hasta que las autoridades italianas consideren que han desaparecido por completo los riesgos para la seguridad del país.
El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, confirmó la continuidad de estas medidas durante una comparecencia ante un comité parlamentario convocado para explicar la respuesta del Ejecutivo a la crisis registrada en Ceuta. Roma no contempla revisar la decisión antes del próximo 15 de agosto.
Piantedosi explicó que cualquier modificación de las restricciones dependerá de que se hayan descartado completamente los posibles riesgos de seguridad para Italia. El ministro defendió que la actuación del Gobierno italiano se ajusta plenamente al derecho europeo y responde a una situación considerada excepcional.
La decisión de Meloni se produce después de la grave crisis migratoria registrada en Ceuta, que provocó la llegada masiva de personas a territorio español y generó preocupación en varios países europeos. Italia decidió reforzar sus controles ante el temor de que los movimientos migratorios pudieran tener consecuencias sobre su seguridad.
Italia mantiene ahora la mirada puesta en la revisión prevista después del 15 de agosto
Durante su intervención parlamentaria, Piantedosi también cuestionó la respuesta adoptada por el Gobierno de Pedro Sánchez. El ministro italiano sostuvo que España reaccionó a la decisión de Roma siguiendo una “lógica de represalia” al establecer controles sobre los viajeros procedentes de Italia.
El Ejecutivo italiano considera que sus medidas tienen un carácter preventivo y temporal. Roma sostiene que la suspensión de la aplicación del acuerdo Schengen responde exclusivamente a la necesidad de garantizar la seguridad y que no supone una ruptura permanente del principio de libre circulación.
La situación ha generado una nueva tensión entre dos países miembros de la Unión Europea en un momento marcado por el debate sobre el control de las fronteras exteriores y la gestión de los flujos migratorios. La crisis de Ceuta ha obligado además a varios gobiernos europeos a revisar sus mecanismos de vigilancia.
El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi
Italia mantiene ahora la mirada puesta en la revisión prevista después del 15 de agosto. Será entonces cuando las autoridades italianas evalúen si las circunstancias han cambiado y existen garantías suficientes para levantar los controles que afectan a los viajeros procedentes de España.
Hasta que llegue esa revisión, los controles continuarán activos en los principales puertos y aeropuertos italianos. El Gobierno de Meloni insiste en que no dará marcha atrás mientras persistan dudas sobre los posibles riesgos de seguridad derivados de la situación migratoria.