La tensión entre Israel y España suma un nuevo episodio tras un incidente ocurrido en la localidad malagueña de El Burgo durante una celebración tradicional que ha tenido repercusión internacional.
El Gobierno israelí ha decidido convocar a la representante diplomática española en su territorio para trasladar una protesta formal por los hechos, en un movimiento que refleja el deterioro creciente de las relaciones entre ambos países en los últimos meses. El origen del conflicto se sitúa en la conocida fiesta de la Quema de Judas, celebrada el pasado Domingo de Resurrección en la provincia de Málaga, donde se desarrolló el acto que ha desatado la polémica.

Durante el evento, vecinos del municipio prendieron fuego a una figura de grandes dimensiones que representaba al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, dentro de una tradición popular que cada año utiliza figuras simbólicas.
El muñeco, de unos siete metros de altura y cargado con material pirotécnico, ardió ante la presencia de los asistentes, manteniendo el carácter festivo habitual, aunque en esta ocasión con un fuerte contenido político. Según fuentes locales, la acción pretendía lanzar un mensaje de rechazo a la guerra, en línea con el tono crítico que suele acompañar este tipo de celebraciones populares en distintos puntos de España. Sin embargo, la reacción de las autoridades israelíes no se ha hecho esperar y ha elevado el tono diplomático contra el Ejecutivo español, abriendo un nuevo frente de tensión institucional.
El Ministerio de Exteriores israelí difundió un comunicado en redes sociales en el que califica lo ocurrido como una muestra de “odio antisemita”, señalando directamente la gravedad del acto. Además, el texto responsabiliza al Gobierno de Pedro Sánchez de contribuir a un clima de hostilidad, en medio de las críticas mantenidas hacia Israel.







