La investigación judicial del accidente de Adamuz cuenta ya con un análisis detallado del estado en el que quedó la infraestructura ferroviaria. La Guardia Civil ha entregado al Juzgado de Montoro un informe de 210 páginas en el que documenta los indicios recogidos sobre el terreno después del siniestro que el 18 de enero dejó 46 muertos.
Entre esos indicios destaca una señal que podría ser anterior al colapso definitivo de la vía. Los especialistas encontraron en la parte inferior de uno de los raíles una marca diferente al resto de la superficie fracturada. Por sus características, consideran que podría corresponder a un proceso de «fatiga» del material.
Ese indicio aparece precisamente en la zona que concentra la atención de los investigadores: una soldadura que conectaba dos tramos de carril de generaciones distintas. Uno llevaba la identificación Ensidesa 89 y el otro Ensidesa 23, correspondientes a piezas fabricadas con décadas de diferencia.
La unión estaba completamente seccionada cuando los especialistas examinaron el lugar. No se trataba únicamente de una grieta: los extremos habían perdido el contacto y uno de los raíles había terminado desplazado lateralmente y fuera de sus anclajes.
A ello se suma otra pieza recuperada durante la inspección
A ello se suma otra pieza recuperada durante la inspección. Sobre el balasto apareció un fragmento de acero de unos 32 centímetros que encajaría con la parte ausente entre los dos extremos de la vía.
Todos estos elementos fueron documentados entre el 19 y el 21 de enero en el punto kilométrico 318+681, sobre el carril derecho de la Vía I en dirección Madrid. Es allí donde los especialistas sitúan lo que denominan la «primera anomalía» de especial relevancia encontrada durante el examen del escenario.
El análisis técnico reconstruye después una pérdida progresiva de capacidad de la infraestructura. Una vez producida aquella primera fractura, la vía habría terminado «colapsando» ante las cargas y velocidades que debía soportar con el paso de los convoyes.
Esto no equivale, por ahora, a establecer oficialmente la causa del siniestro. El documento de Criminalística registra e interpreta las evidencias físicas encontradas, pero no determina que la soldadura provocara el accidente. Esa conclusión requerirá del conjunto de informes y pruebas de la investigación.
El acta definitiva sí refuerza una cuestión que ya había aparecido en las primeras pesquisas de la Guardia Civil: la rotura localizada en la vía continúa ocupando un lugar central entre las hipótesis que se investigan para explicar qué sucedió en Adamuz.