El estreno de Arcadi España como ministro de Hacienda ha llegado sin respuestas. En su primer Consejo de Ministros, en el que el Gobierno volvía a enfrentarse al plazo que se había marcado para presentar los Presupuestos de 2026, no hubo ni explicaciones ni calendario.
Ni el propio ministro ni el nuevo vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, comparecieron tras la reunión. Una ausencia que no pasó desapercibida y que evitó que tuvieran que responder a las preguntas que llevan semanas sobre la mesa: cuándo habrá Presupuestos y si el Gobierno sigue teniendo capacidad para sacarlos adelante.
El Ejecutivo optó por una estrategia conocida: silencio en los responsables económicos y una portavoz que se limitó a ganar tiempo.
Sin fechas y con evasivas
Fue la portavoz, Elma Saiz, quien compareció ante los medios, pero sin aportar novedades. Lejos de concretar plazos, se limitó a repetir que el Gobierno «cumplirá», sin aclarar cuándo ni cómo.
La explicación volvió a ser la misma de las últimas semanas: la incertidumbre internacional, marcada ahora por la crisis en Irán, impide definir el cuadro macroeconómico necesario para elaborar las cuentas públicas.
Mientras tanto, el mensaje oficial insiste en que la prórroga presupuestaria no supone un problema. Una afirmación que contrasta con la falta de avances y con el hecho de que el calendario sigue corriendo sin que haya un proyecto sobre la mesa.
Una legislatura sin Presupuestos en el horizonte
El retraso ya no es puntual, sino estructural. El Gobierno ha ido posponiendo una y otra vez la presentación de las cuentas, hasta el punto de que empieza a asumirse que la legislatura podría cerrar sin un solo Presupuesto aprobado.
En condiciones normales, el Ejecutivo estaría ya trabajando en las cuentas del año siguiente. Sin embargo, a medida que avanzan los meses, la posibilidad de presentar las de 2026 pierde sentido y gana peso la idea de que no habrá margen político para sacarlas adelante.
La falta de apoyos parlamentarios complica aún más el escenario. Con unas elecciones cada vez más cerca, resulta poco probable que socios como Junts, ERC o Podemos respalden unas cuentas que podrían tener un alto coste político.
De momento, el Gobierno evita reconocerlo abiertamente. Pero la ausencia de fechas, la falta de explicaciones y la estrategia de esquivar las preguntas apuntan en una dirección clara: los Presupuestos siguen sin horizonte y el margen para sacarlos adelante es cada vez más reducido.