La detención de Víctor de Aldama ha puesto en el foco mediático una trama compleja de fraude en el sector de hidrocarburos. Con implicaciones que van más allá de lo económico.
Según las investigaciones de la UCO, Aldama, junto con Claudio Rivas y otros cómplices, gestionó una red fraudulenta a través de la empresa Villafuel. Creada específicamente para evadir impuestos y defraudar a gran escala en el mercado de combustibles.
El juez Santiago Pedraz ha señalado que Villafuel, una compañía con solo dos empleados, fue utilizada como un instrumento clave para obtener licencias de operador y operar fraudulentamente en el sector. La investigación ha sacado a la luz que el objetivo de esta empresa era facilitar la reventa de combustibles. Además de crear una red opaca de transacciones que resultó en la evasión de millones de euros.

La compleja red de sociedades
Una de las claves del caso presuntamente ha sido un documento encontrado en el despacho de María Luisa Rivas, hermana de Claudio Rivas. En el que se detalla la estructura de la organización criminal.
Este esquema ayudó a desmantelar la estrategia que los empresarios habían tejido a través de una red de sociedades instrumentales. A pesar de que no se ha logrado identificar con exactitud toda la estructura financiera, se ha podido trazar el flujo del dinero. Que terminaba en empresas en Portugal y luego era transferido a MTM 180 Capital, otra sociedad controlada por Aldama.
Fraude millonario y vínculos políticos
La detención de Aldama no es un hecho aislado, ya que involucra a figuras políticas de alto perfil. La trama de hidrocarburos tiene conexiones con Koldo García, un comisionista clave en el caso, quien actuaba como intermediario para captar clientes para Villafuel.







