El fiscal de Sánchez, borro todos sus WhatsApp, el mismo día que conoció su imputación. No era ningún protocolo inexistente, a semejanza de los comités de expertos, se trataba de borrar pruebas. No son indicios, son evidencias. Este gobierno corrupto y sus secuaces, deben caer.
La corrupción no solo afecta al PSOE, Sánchez, su familia y su gobierno, lo peor es que afecta a la gran mayoría de las instituciones del estado, como la fiscalía general o la presidencia del congreso de los diputados. Una corrupción que Sánchez piensa tapar en el constitucional.
Se cumplen 20 años de lo que dieron en llamar ley integral de protección a la mujer. Una ley ineficaz, que ha dado lugar a multitud de chiringuitos y que no ha salvado la vida a ninguna mujer. Sánchez quedó con colegas para repartirse medallas, a Zapatero y al abogado de su mujer.







