Las Fallas de 2025 han sido un rotundo éxito, superando todas las expectativas en participación, impacto económico y proyección internacional. La ciudad de Valencia ha vibrado con una fiesta que ha batido récords de asistencia y ha reforzado su prestigio como uno de los eventos culturales y turísticos más importantes del mundo. La clave de este logro tiene un nombre propio: la alcaldesa María José Catalá, cuya gestión ha sido determinante para el desarrollo de unas Fallas que han marcado un antes y un después en la historia de la ciudad.
Desde su llegada a la alcaldía, Catalá ha apostado por la modernización y la internacionalización de la fiesta, sin perder la esencia y las tradiciones que la hacen única. En este 2025, su estrategia ha dado frutos: la ocupación hotelera ha rozado el 100%, el impacto económico ha superado los 800 millones de euros y la proyección mediática ha alcanzado audiencias inéditas en países como Estados Unidos, Japón y Alemania.
Una planificación impecable
Uno de los grandes aciertos de esta edición ha sido la anticipación en la organización. Bajo la dirección de la alcaldesa, el Ayuntamiento de Valencia reforzó la seguridad con un dispositivo coordinado de más de 3.000 efectivos, facilitó la movilidad con un plan de transporte público sin precedentes y apostó por la sostenibilidad con medidas innovadoras, como la reducción de residuos y el uso de materiales ecológicos en las fallas.
Asimismo, la implicación directa de Catalá en la promoción internacional ha sido clave. Gracias a su gestión, la Unesco ha vuelto a destacar el valor patrimonial de las Fallas, y grandes plataformas de turismo y medios de comunicación internacionales han cubierto el evento como nunca antes. Además, el impulso a la digitalización ha permitido que miles de personas de todo el mundo siguieran en directo los actos más emblemáticos a través de retransmisiones en streaming.