Pedro Sánchez envió a Óscar López a reunirse con el presidente de Telefónica, Marc Murtra y Arnaud de Puyfontaine, director general de Vivendi.
Según el diario francés Le Point, el objetivo era que Vivendi vendiera su participación en Prisa a empresarios afines al Gobierno.
López habría advertido a Puyfontaine que, si no aceptaba la operación, Vivendi podría perder la publicidad de Telefónica gestionada por Havas, filial del grupo francés.
Esta presión se traduciría en la cancelación de un contrato de 80 millones de euros, una cifra menor en comparación con los 15.000 millones que factura el conglomerado mediático francés.
La estrategia del Gobierno busca que empresarios cercanos a Moncloa ganen peso en Prisa para apartar a Joseph Oughourlian de la presidencia.
Oughourlian se negó a lanzar La Séptima, un canal de televisión impulsado por el Ejecutivo y apodado TelePedro.
El encuentro entre López y Puyfontaine se habría celebrado el 12 de febrero, casi un mes después del ascenso de Murtra en Telefónica tras la salida de Álvarez-Pallete.
Entre los posibles compradores de la participación de Vivendi destaca Global Alconaba. Un holding controlado por Andrés Varela Entrecanales, empresario próximo a José Luis Rodríguez Zapatero.
Global Alconaba ya posee el 7,34 % de Prisa tras adquirir acciones por 34 millones de euros.
Bloqueo del Gobierno a Vivendi
Vivendi controla casi el 12 % de Prisa y su intención era aumentar su participación hasta el 29 % para superar a Amber Capital y tomar el control de la compañía.








