El reconocimiento de Palestina, nada tiene que ver con los derechos humanos o los derechos de los palestinos a ser reconocidos, se trata de una nueva distracción para tapar el caso Begoña Gómez y sus secuaces. Aquellos que parece ser, se enriquecieron en tiempo de pandemia.
En esta ocasión no hay ningún movimiento contra la guerra, ningún movimiento que diga "NO A LA GUERRA". En esta ocasión, en lugar de grandes movilizaciones, lo único que movilizan es nuestro dinero. A la izquierda nunca le interesó ni la paz, ni los derechos humanos. Son un meme.
Regalamos 1000 millones de euros a las fuerzas armadas de Ucrania, mientras España bate récord de desnutrición infantil y mientras nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad del estado se encuentran en derribo, con sueldos y cuarteles de miseria y con mucho pecho de hojalata suelto.







