Llenar el depósito en España vuelve a ser un golpe al bolsillo. Los precios de la gasolina y el diésel se han disparado hasta niveles que ya superan los de 2008, incluso cuando el petróleo cotiza bastante por debajo de aquellos máximos históricos. Una situación que pone en entredicho las explicaciones oficiales y apunta directamente a la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez.
En cuestión de días, el efecto de los descuentos aprobados por el Ejecutivo ha desaparecido por completo. La gasolina se mueve en torno a 1,80 euros por litro y el diésel ya supera los 2 euros, cifras que reflejan que las medidas han sido más un parche puntual que una solución real al problema.
Lo más llamativo llega al mirar atrás. En 2008, con el barril de Brent cerca de los 150 dólares, repostar era sensiblemente más barato. Hoy, con el petróleo en torno a los 107 dólares, los conductores pagamos mucho más. La diferencia no se explica solo por el mercado internacional.
Más costes, más impuestos… y el mismo resultado: precios disparados
Reducir todo al precio del petróleo ya no cuadra. Si hoy es más barato que en 2008, ¿por qué se paga más en las estaciones de servicio? Parte de la respuesta está en factores como el tipo de cambio o el aumento del coste del refino, pero también en decisiones internas que han ido encareciendo el combustible con el paso de los años.







