Durante 2025, el Gobierno de España ha intensificado su cooperación y apoyo estratégico a Marruecos.
Esta relación bilateral se presenta oficialmente por Sánchez como “estratégica” y “ejemplar” en la agenda diplomática española. Se han firmado acuerdos, otorgado créditos y concedido ayudas públicas que benefician sobre todo al Estado marroquí.
Analistas y parte de la prensa señalan que los beneficios recaen principalmente en Marruecos, generando dudas en España.
El eje central fue la XIII Reunión de Alto Nivel celebrada en diciembre en Madrid entre ambos países. En ese encuentro se rubricaron catorce acuerdos en educación, agricultura, transporte y digitalización. También se firmaron compromisos en empleo, migración y administración pública, según informes oficiales.

El Ejecutivo defiende estos acuerdos como instrumentos de estabilidad regional y cooperación estratégica. Sin embargo, muchos sectores critican que los beneficios materiales y políticos se concentran en Marruecos.
El respaldo explícito de España sobre el Sáhara Occidental ha sido uno de los puntos más controvertidos. Se trata de un giro histórico en la diplomacia española, criticado por carecer de consenso parlamentario. La decisión contradice resoluciones internacionales y afecta el proceso de autodeterminación pendiente.
En lo económico, España ha comprometido cientos de millones en proyectos estratégicos marroquíes. Destaca un préstamo de más de 750 millones para la compra de trenes financiados con fondos públicos. Aunque se argumenta que favorece a empresas españolas, el riesgo financiero recae sobre los contribuyentes.








