España presume de tener la mayor red de autopistas y autovías de Europa, pero bajo el asfalto se acumula una factura que amenaza con dispararse. La red de alta capacidad ronda los 17.800 kilómetros y soporta una parte esencial de la movilidad nacional, mientras la inversión destinada a conservarla continúa por debajo de la de los principales países del entorno.
La brecha no es nueva. La Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras, ACEX, calcula que España invirtió durante años una media de 22.489 euros por kilómetro equivalente, aproximadamente la mitad que Alemania, Francia o Italia. El esfuerzo presupuestario y los fondos europeos elevaron esa cantidad hasta los 36.441 euros por kilómetro en 2024, pero el nivel sigue siendo un 30% inferior al de los países vecinos. La asociación sitúa el umbral adecuado en torno a 50.000 euros por kilómetro equivalente.
Baches en la carretera que ponen en peligro la conducción
La mitad de las carreteras presentar deficiencias graves o muy graves
El problema ya no se limita a una comparación estadística. El último informe de la Asociación Española de la Carretera concluyó que el 52% de los firmes presenta deficiencias graves o muy graves y que 34.000 kilómetros necesitan una intervención urgente. El déficit acumulado para devolver la red a condiciones adecuadas asciende a 13.491 millones de euros, un 43% más que en 2022.
A esa factura inmediata se suma la de la próxima década. Seopan estima que España necesitará 58.369 millones de euros para conservación y mantenimiento de carreteras: 43.700 millones para alcanzar los niveles técnicos exigibles y otros 14.670 millones para poner a cero las redes deterioradas. La patronal señala, además, que entre 2010 y 2024 se acumuló una insuficiencia inversora de 7.651 millones.
España a la cola en inversión vial
Óscar Puente ha tratado de responder, sin éxito, a este deterioro con un aumento de los recursos para la red estatal. Transportes cerró 2024 con 1.548 millones de euros destinados al mantenimiento y elevó la inversión ejecutada en conservación hasta los 1.830 millones en 2025, frente a los 897 millones de 2018. En abril de 2026, el ministro presentó un plan extraordinario de 1.629 millones para actuar durante tres años sobre 5.000 kilómetros de firmes de la Red de Carreteras del Estado.
Sin mebargo, cada vez son más los ciudadanos que se quejan de la realidad de las carreteras, y son asfaltos dañados, baches y firmes que ponen en peligro la conducción, y más en estas fechas.
El salto inversor existe, pero todavía no borra la deuda acumulada. ACEX considera necesarios 2.000 millones anuales únicamente para la red estatal y eleva a 5.000 millones la necesidad conjunta de Estado, comunidades autónomas, diputaciones y cabildos. Es decir, el plan de Puente puede aliviar el deterioro de los corredores estatales, pero no resuelve por sí solo un problema repartido entre todas las administraciones.
La contradicción es especialmente delicada porque la carretera sostiene el 96% del transporte de mercancías y el 84% de los desplazamientos de personas. España construyó durante décadas una red excepcional, pero no ha consolidado una financiación estable para conservarla.