España presume de tener la mayor red de autopistas y autovías de Europa, pero bajo el asfalto se acumula una factura que amenaza con dispararse. La red de alta capacidad ronda los 17.800 kilómetros y soporta una parte esencial de la movilidad nacional, mientras la inversión destinada a conservarla continúa por debajo de la de los principales países del entorno.
La brecha no es nueva. La Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras, ACEX, calcula que España invirtió durante años una media de 22.489 euros por kilómetro equivalente, aproximadamente la mitad que Alemania, Francia o Italia. El esfuerzo presupuestario y los fondos europeos elevaron esa cantidad hasta los 36.441 euros por kilómetro en 2024, pero el nivel sigue siendo un 30% inferior al de los países vecinos. La asociación sitúa el umbral adecuado en torno a 50.000 euros por kilómetro equivalente.



