Perú afronta este domingo una de las jornadas electorales más complejas de su historia reciente, con más de 27 millones de ciudadanos llamados a las urnas para elegir al próximo presidente y renovar parte del poder legislativo en un proceso marcado por la fragmentación política y la elevada incertidumbre.
El país sudamericano vive unas elecciones generales en las que se combinan cinco votaciones distintas en una sola cédula electoral, lo que ha elevado la complejidad del sistema de sufragio.
En total, están habilitados 27,32 millones de electores, entre ellos alrededor de 2,5 millones de jóvenes que votan por primera vez, un factor que ha influido en la volatilidad de las encuestas y en los constantes cambios de tendencia registrados durante la campaña. El proceso se desarrolla en 92.720 mesas de votación distribuidas en 10.550 locales, tanto en territorio nacional como en el extranjero, con 10.336 centros en Perú y 207 en otros países.

El voto en el exterior cobra especial relevancia con más de 1,2 millones de peruanos habilitados, especialmente concentrados en ciudades como Madrid y Barcelona, además de Santiago de Chile y Buenos Aires, donde reside una amplia comunidad migrante. Para supervisar el proceso, el Jurado Nacional de Elecciones ha desplegado a 5.000 fiscalizadores en todo el país, junto con 150 observadores internacionales de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos.








