Tras casi una década de los trágicos atentados del 13 de noviembre de 2015 en París, donde 131 personas perdieron la vida a manos de terroristas, hoy se encendieron las alarmas. Las autoridades francesas han logrado frustrar un nuevo plan de ataques de corte similar.
Este lunes, la Policía Nacional desmanteló un grupo yihadista en el norte del país. Le mismo estaba compuesto por jóvenes de entre 19 y 24 años, que se preparaban para perpetrar atentados de manera inminente en territorio galo.
La operación, que tuvo lugar en las ciudades de Lille y Dunkerque, se desencadenó tras una investigación que comenzó gracias a pistas halladas en redes sociales. Además de la valiosa denuncia de un allegado de uno de los sospechosos, quien alertó sobre la posibilidad de un ataque inminente.
Según fuentes cercanas al caso, publicadas por el diario Le Parisien, los integrantes del grupo ya habían iniciado la fabricación de un cinturón explosivo, al que incluso habían incorporado un detonador. Además, se descubrió que habían recopilado información detallada sobre cómo producir TATP (peróxido de acetona), un explosivo frecuentemente utilizado por yihadistas en atentados previos.
Tras la detención, los tres sospechosos fueron trasladados a las dependencias policiales en las afueras de París. Un juez ordenó el procesamiento de todos ellos. Dos quedaron bajo custodia preventiva, mientras que el tercero fue puesto en libertad condicional.








