Continúa el juicio por el caso mascarillas, donde el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama se encuentran investigados. Este lunes, era el turno del teniente coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) Guardia Civil Antonio Balas, quien ha asegurado que el papel de Ábalos era "fundamental".
Ha alegado en el Tribunal Supremo que "sin él no podrían haber hecho casi ninguna de las cuestiones que han hecho".
Balas —uno de los nombres señalados en el contexto de la supuesta trama asociada a la llamada “fontanera” del PSOE, Leire Díez— ha avalado que, según las pesquisas, dentro de la presunta organización existía una estructura claramente jerarquizada. En ese esquema, Aldama habría llegado a referirse a Ábalos como “el jefe”.
De acuerdo con su testimonio, aunque Aldama sería quien “ejerce el control en la práctica porque es quien financia”, dentro del grupo habría distintas personas con diferentes niveles de influencia, destacando el papel especialmente relevante del propio Ábalos.
El mando de la Guardia Civil ha explicado además que Aldama ejercía una fuerte presión en sus peticiones. En concreto, ha indicado que cuando solicitaba a Koldo salvoconductos para personas de su entorno, el entonces asesor del ministerio mostraba inicialmente resistencia, al encontrarse ya atendiendo múltiples demandas de agentes policiales. Sin embargo, pese a esas dudas iniciales, acababa accediendo tras la insistencia de Aldama.
Posible manipulación del material
Antes de Balas, han declarado dos guardias civiles relacionados con la incautación de los dispositivos electrónicos de los acusados.
A preguntas del fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, los dos agentes de la UCO han detallado el procedimiento seguido tras las detenciones y registros. Han explicado que se extremaron las medidas para garantizar la integridad de todo el material intervenido, asegurando que quedó debidamente precintado y protegido.
Preguntados directamente sobre si pudo producirse alguna manipulación, uno de los agentes lo ha negado tajantemente: “De ninguna manera”. El otro ha sido igual de contundente: “Es imposible”.