Los datos que desmontan el discurso de Sánchez sobre su labor "mejorando la vida" de los españoles
porMacarena Martínez Guerrero-Laverat
politica
El salario real cae, la vivienda se dispara y la cesta de la compra sigue golpeando a una clase media cada vez más asfixiada
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Pedro Sánchez insiste en que debe seguir gobernando para “mejorar la vida de la gente”, pero los datos económicos dibujan una realidad mucho menos triunfalista. Desde su llegada a La Moncloa, el salario real neto ha caído más de un 3%, mientras la inflación, la subida de cotizaciones y la falta de deflactación del IRPF han reducido el poder adquisitivo de millones de españoles.
El salario más frecuente en España también refleja ese deterioro. Según los datos citados por El Debate, ha pasado de los 18.000 euros de 2018 a los 16.520 actuales. Una caída especialmente dura para la clase media y media-baja, que soporta buena parte del encarecimiento de la vida diaria.
La cesta de la compra se ha encarecido más de un 40% desde que Sánchez llegó al Gobierno. A ello se suma el fuerte aumento de la vivienda, con subidas del 51% en el alquiler y del 65% en la compra, hasta convertir el acceso a un hogar en la principal preocupación de los españoles.
Los datos que desmontan el discurso de Sánchez sobre su labor "mejorando la vida" de los españoles
Más impuestos, más deuda y una herencia económica preocupante
El Gobierno recauda más que nunca. Según las cifras publicadas, la recaudación ha aumentado en 180.000 millones de euros respecto a 2018, el equivalente a unos 2.500 euros más por persona. Sin embargo, ese esfuerzo fiscal no se traduce en una mejora visible de los servicios públicos.
La deuda pública también se ha disparado durante estos años. España acumula 724.000 millones de euros más desde junio de 2018, lo que supone más de 14.600 euros adicionales por español. Solo en intereses, el Estado paga ya más de 40.000 millones al año.
El sistema de pensiones tampoco escapa al deterioro. La deuda de la Seguridad Social ha pasado de 28.000 millones a 137.000 millones. Un balance que cuestiona el relato optimista del Gobierno y deja una factura cada vez más pesada para las generaciones futuras.