Las Islas Canarias se han consolidado como un punto crítico en las rutas migratorias hacia Europa, especialmente para inmigrantes ilegales de origen pakistaní. Los que pagan entre 5.000 y 8.000 euros (1.6 a 2.5 millones de rupias) a redes de traficantes para emprender un peligroso viaje hacia el archipiélago.
Estas cifras reflejan un lucrativo modelo de negocio que enriquece a mafias marroquíes y mauritanas, a menudo a costa de la seguridad de los migrantes.
El flujo de inmigrantes pakistaníes, principalmente procedentes de la región de Punjab, ha aumentado significativamente. En 2024, FRONTEX registró la llegada de 384 pakistaníes a Canarias, un incremento exponencial frente a los apenas cuatro casos de 2023.
Este cambio de ruta, que conecta Pakistán con las costas del Sáhara Occidental y Mauritania, pone de manifiesto la porosidad de las fronteras en el Sahel. Además, la complicidad de actores corruptos.








