España enfrenta un nuevo récord que refleja el deterioro progresivo de su sistema sanitario: 853.509 personas se encuentran actualmente en lista de espera para someterse a una operación quirúrgica. Así lo confirman los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, correspondientes al cierre de diciembre, que evidencian un incremento sostenido tanto respecto a hace seis meses como en comparación con el año anterior.
Este informe sale a la luz justo cuando se aprueba regularizar a más de medio millón de inmigrantes, algo que, como era previsible, afecta también al sistema público español.
El dato, por sí solo, resulta alarmante. Son casi 21.000 pacientes más que en junio y 7.000 más que hace un año. Sin embargo, el problema no radica únicamente en el volumen de personas afectadas, sino en el tiempo que deben esperar. La demora media para una intervención quirúrgica se sitúa en 121 días, mientras que para acceder a un especialista alcanza los 102 días. Aunque estas cifras se han moderado desde los picos de la pandemia, cuando la espera quirúrgica llegó a los 170 días, lo cierto es que el sistema no ha recuperado los niveles previos a la crisis sanitaria.

En 2018, considerado el mejor año en este ámbito, la espera media para una operación era de 93 días, muy por debajo de los registros actuales. La situación es similar en el acceso a especialistas: de los 57 días de entonces se ha pasado a más de 100 en la actualidad. Este estancamiento en niveles significativamente peores confirma una tendencia preocupante: el sistema sanitario español se ha “normalizado” en cifras de demora mucho más elevadas.







