Según esta versión, el presidente se ha visto presionado a dimitir por los servicios de inteligencia israelíes que tendrían información de su móvil
Estos días de reflexión de Sánchez han servido para que circulen teorías de lo más diversas sobre los motivos de su posible abandono. La versión oficial que expuso el presidente del Gobierno en su carta a la ciudadanía relacionada con los ataques que sufre su mujer Begoña Gómez no ha convencido a muchos que siguen con expectación la decisión que tome mañana el jefe del Ejecutivo.
Fuentes próximas al CNI aseguran que el presidente del Gobierno está siendo “chantajeado” por los servicios de inteligencia de Israel por su decisión de reconocer al estado de Palestina. “O dimites o te destruiremos ya no solo a nivel político, sino a nivel personal”, sería la amenaza que les habrían trasladado desde el país hebreo a Sánchez. Los israelíes cuentan con la tecnología Pegasus que supuestamente se usó para acceder a su terminal móvil, la de Begoña Gómez y la del ministro Marlaska, un caso que reabrió por sorpresa la Audiencia Nacional esta semana.
El órgano judicial decidió reabrir este caso para conocer el alcance del espionaje a los móviles de Sánchez, de Begoña y de Marlaska a través de este software israelí. Una maniobra que fuentes de inteligencia atribuyen a un movimiento del Gobierno para saber qué información tienen los servicios de inteligencia israelíes tienen sobre el presidente del Gobierno y su familia. Según estas fuentes, Sánchez recibió un ultimátum por parte de intermediarios de Israel donde se le exhortaba a abandonar el Ejecutivo cuanto antes por su afrenta de reconocer el Estado de Palestina. Estas fuentes descartan que los servicios de inteligencia de marroquíes, que también obtuvieron supuestamente información privilegiada de Sánchez a través de Pegasus, estén participando en este intento de extorsión.
Fuentes del CNI aseguran que estos días Sánchez ha mantenido conversaciones con responsables del CNI que se encuentran en Moncloa y otros que se han desplazado hasta allí, según estas fuentes consultadas. El ánimo de Sánchez era conocer hasta donde llegan las informaciones comprometidas que tiene la inteligencia israelí. Un extremo que desde los servicios de comunicación del presidente se han negado a aclarar. Los cinco días que pidió Sánchez de reflexión podrían haber sido, según estas fuentes, un periodo para conocer qué tienen realmente los israelíes y cómo defenderse de este chantaje en el caso de que se mantenga en el poder. El caso de Begoña, insisten estas fuentes, no tiene nada que ver en la decisión de Sánchez de meditar sobre su marcha pues es una apertura de diligencias que quedará en nada pues, al margen que los comportamientos de Begoña no sean éticos, no constituyen un delito.








